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¿POR QUÉ CATÓLICAS?
La Promesa de las Guías Argentinas Católicas está fundada en el Bautismo; anima a cada una a actuar en cristiano y “con el estilo guía” al servicio de la Iglesia y de los hombres.
Siguiendo a Baden Powell pensamos que en el sistema guía tenemos los elementos para formar fuertes personalidades, capaces de consagrarse a un ideal, de sacrificarse por los demás, de construir una comunidad y de ser ese fermento que nos pide el Evangelio para multiplicar la masa y fortalecer nuestra Fe.
Nuestro Guidismo se despliega en un movimiento educativo católico y como tal, tiene exigencias para formar en la disciplina, en el compromiso, en la cultura y formación religiosa de las niñas. Acostumbra a las guías a una vida austera y sacrificada que las prepara para sus obligaciones del mañana.
Está abierto a todas las niñas, adolescentes, jóvenes y adultas, sin discriminación de origen o condición social, con la única condición de estar bautizadas en la fe católica o aceptando junto a su familia, recorrer el camino de preparación para recibir el Bautismo y los demás Sacramentos.
Nuestra manera de evangelizar es la de formar creyentes sólidas, aptas para ser misioneras y comunicar su fe, no solamente con convicción sino también con competencia.
Los miembros de nuestra asociación serán católicos practicantes, insertos en la Pastoral Juvenil Parroquial y Diocesana, no pudiendo contentarse con una vivencia religiosa sino unir a ella la vida sacramental, mariana y misionera.
Las guías como confirmadas son testigos de Cristo y tienen la obligación moral del apostolado, que en realidad es una necesidad cuando realmente se sigue a Cristo.
Por lo tanto, en los cursos de capacitación para dirigentes, el primer deber de las Instructoras es enseñar a las Guiadoras la manera de integrar Guidismo, Formación Religiosa y Pastoral.
Uno de los elementos principales para la formación de las guías es el programa, que ha de ser progresivo, con objetivos y metas claras y netamente católicas.
Estando los grupos de G.A.C. insertos en una Parroquia, forman parte de la Comunidad Parroquial y toman como obligación la de participar en los eventos parroquiales y diocesanos, cuidando al mismo tiempo de no multiplicar las interrupciones del programa.
Al cumplir los 18 años cada guía termina su formación y se espera que se integren como dirigentes en la propia Asociación o en las múltiples tareas que se desarrollan en la Parroquia o en los diversos movimientos.